sábado, 22 de enero de 2011

LA NOVELA DEL SIGLO XVIII

  La novela es, junto con el ensayo, el género de mayor importancia durante el siglo XVIII. Se pueden distinguir dos tendencias fundamentales.

a) La novela didáctica, relacionada con los planteamientos del pensamiento ilustrado (la literatura se convierte en vehículo de transmisión de ideas)
b) La novela sentimental, que abre el camino a la novela romántica.

 En el siglo XVIII se avanza en las técnicas novelísticas de la descripción de ambientes y el retrato de personajes.

LA NARRATIVA INGLESA: EL NACIMIENTO DE LA NOVELA BURGUESA

 Los logros alcanzados en la novela son el reflejo de una sociedad florecinte cuya capital, Londres, era la mayor ciudad del mundo civilizado.

1. DANIEL DEFOE: "ROBINSON CRUSOE"



  La novela moderna en Inglaterra se inicia con la obra de Daniel Defoe (1660-1731). Defoe era un comerciante que recibió formación eclesiástica y que dedicó los últimos años de su vida a la escritura. Su primera novela, "Robinson Crusoe", relata la historia del joven aventurero Robinson que naufraga en una isla desierta, en la cual permanece 27 años hasta que consigue ser rescatado. Durante todo este tiempo tiene adaptarse a las condiciones de vida en la isla, primero en completa soledad, después en compañía del nativo Viernes. Destaca por la narración autobiográfica y por sus detalladas descripciones. 

ROBINSON CRUSOE (PELÍCULA DE LUIS BUÑUEL, 1954): http://www.youtube.com/watch?v=Y7BuN8eEYM0

  En "Moll Flanders" Defoe narra la vida de la protagonista desde su nacimiento, en el seno de una familia muy pobe, hasta que con su astucia y esfuerzo consigue ascender en la escala social. También de Daniel Defoe es "Diario del año de la peste", un escalofriante relato novelado en el que se describen con crudeza los horribles acontecimientos que coincidieron con la epidemia que asoló Londres y sus alrededores entre 1664 y 1666.

2. JONATHAN SIWFT: "LOS VIAJES DE GULLIVER"


 VIAJES DE GULLIVER (PELÍCULA): http://www.youtube.com/watch?v=988iuXXMCvs

  Jonathan Swift (1667-1745) nació en Dublín; su compromiso por mejorar la situación de Irlanda lo llevó a intervenir activamente en política a lo largo de toda su vida. En Inglaterra realizó estudios eclesiásticos y se ordenó por la iglesia anglicana.
 Comenzó su carrera como escritor dirigiendo un periódico conservador desde el que no dudó en manifestar con crudeza sus ideas políticas y religiosas. En 1729 da a conocer un panfleto que causó una gran impresión entre la sociedad contemporánea, "Una modesta proposición. Para prevenir que los niños pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público": en un alarde de ingenio y de humor negro, propone que sirvan de alimento a los más ricos. 
  Su primera gran obra es "Cuento de una barrica", en la que hace gala de una capacidad satírica que alcanzará su máxima expresión en "Los viajes de Gulliver". La acción de este libro transcurre, en la pirmera parte, en el país de Liliput, cuyos habitantes son unos seres diminutos. La segunda parte se desarrolla en el país de los gigantes, en el que Gulliver se convierte en el juguete de una niña. La tercera parte transcurre en el país de Laputa, formado por un territorio fijo y una isla volante. Y la cuarta, que encierra una crítica social más amarga, se desarrolla en el país de unos caballos, los houyhnhnms, que tienen una sociedad muy bien organizada.

3. SAMUEL RICHARDSON: "PAMELA O LA VIRTUD RECOMPENSADA"
    Samuel Richardson puede considerarse como el padre de la novela sentimental. Son notas comunes a sus obras "Pamela o la virtud recompensada" y "Clarissa" la forma epistolar y el tema de la honra. Las tramas folletinescas y lacrimógenas le hicieron alcanzar gran éxito, pero también le convirtieron en objeto de duras críticas. No faltaron tampoco parodias de los folletines de Richardson, como "Joseph Andrews" de  Henry Fielding.

4. JANE AUSTEN: "ORGULLO Y PREJUICIO"
    A medio camino entre los siglos XVIII y XIX se encuentra Jane Austen (1775-1817), autora de "Sentido y sensibilidad", "Orgullo y prejuicio", "Mansfield Park" o "Emma". Destaca magistralmente en el retrato psicológico y en la descripción de un ambiente rural.


PELÍCULA: http://www.peliculasyonkis.com/pelicula/orgullo-y-prejuicio-2005/#online


LA NARRATIVA FRANCESA: NOVELA ILISTRADA Y SENTIMENTAL

1. ANTOINE PRÉVOST: Es el gran novelista francés del XVIII; entre otros quehaceres de una agitada vida, se dedicó a la actividad periodística y a la traducción (tradujo a Richardson). La más importante de sus obras es "Manon Lescaut": en ella se tratan los desgraciados amores entre el caballero Des Grieux y la cortesana Manon. Aunque la obra tuvo gran éxito y destaca por su lirismo, fue tachada de inmoral y retirada de las librerías.

2 BERNARDIIN DE SAINT PIERRE: Escritor y botánico, se dedicó al arte y a la ciencia con igual pasión. Sus "Estudios sobre la naturaleza", inspirados por su amigo Rousseau, tuvieron un gran éxito. La novela por la que ha sido recordado por la posteridad es "Pablo y Virginia"; en ella, se narra la historia de dos jóvenes que han crecido en la isla de Saint Maurice hasta que ella intenta adaptarse a la vida de la civilización. Esta obra es precursora de la novela romántica y sentimental en Francia.

3. PIERRE CHODERLOS DE LACLOS: Este militar es una figura importante de la novelística francesa por haber escrito "Las amistades peligrosas", culminación de la novela epistolar. A través de 155 cartas, Larros narra la conspiración del libertino vizconde de Valmont y su antigua amante, la marquesa de Mertueil, para acabar con la virtud de madame Tourvel y seducir a la joven Cécile. Las cartas sirven para presentar los caracteres de los diferentes personajes y para dar distintas versiones de un mismo hecho.



INFLUENCIA DE LA NOVELA PICARESCA Y DE "DON QUIJOTE DE LA MANCHA" EN LA NOVELA EUROPEA DEL SIGLO XVIII
   La novela picaresca aporta a los autores europeos del siglo XVIII un modelo narrativo en el que destaca la verosimilitud o la parodia, la narración epistolar, el reflejo crítico de la sociedad y un estilo sencillo. No obstante, encontramos huellas más concretas de su influencia en "Moll Flanders" de Daniel Defoe. El argumento de esta novela se basa en las peripecias de Moll Flanders, que tras varios matrimonios infructuosos, termina dedicándose al robo y la delincuencia, lo que la llevará a prisión. Esta obra cumple las características propias del género picaresco: narración en episodios, evolución del personaje en función de los hechos que le suceden, cambio de clase social de la protagonista, el engaño como principio de actuación, fingimiento narrativo por el cual el autor se hace pasar como editor, etc.

  La obra de Cervantes influye en la narrativa europea del siglo XVIII por la individualidad de sus personajes, la parodia de los géneros y el humor irónico. Esto fue posible gracias al enorme éxito que alcanzó el libro, tanto fuera como dentro de España, inmediatamente después de su publicación.
a) España: Dentro de nuestro país se produjeron algunos intentos fallidos de continuar la novela tras la muerte del ingenioso hidalgo. Por lo que se refiere a la influencia de técnicas narrativas, esta puede rastrearse en el padre Isla, quien se inspiró en la sátira cervantina para escribir "Fray Gerundio Campazas".
b) Alemania: los hechos y personajes de "Don Silvio de Pedralva" de Wieland no podrían explicarse sin el antecedente de "Don Quijote de la Mancha", ni tampoco se entenderían las parodias de otros autores, como Wezels.
c) Inglaterra: la herencia cervantina tuvo aquí tanta fuerza que contribuyó a la creación de obras con auténtica calidad literaria. Henry Fielding escribió un "Don Quixote in England" y afirma que "Joseph Andrews" está escrita  "a la manera de Cervantes", mientras que en "Tom Jones" el paralelismo parece claro en la relación entre amo y criado.
    En los "Viajes de Gulliver" de Swift o en el "Tristam Shandy" de Sterne se busca la parodia de las formas narrativas de moda en ese momento. Sterne lleva la influencia de Cervantes más allá, con numerosas referencias a su obra maestra y con el reconocimiento explícito del empleo del humor cervantino. Smollett sigue los pasos de Cervantes en "El viaje de Humphrey Clinker", cuyo protagonista realiza un viaje a través de un mundo caricaturizado.

   

 
    

jueves, 13 de enero de 2011

LAS OBRAS DE SHAKESPEARE EN EL CINE




   Son incontables las veces que las piezas de Shakespeare se han llevado a la pantalla, muchas veces de la mano de grandes directores: Franco Zeffirelli, Peter Brook, Jean-Luc Godard...

  Del vastísimo grupo de películas basadas en piezas de Shakespeare caben destacar las que se han llevado a cabo por grandes actores británicos, con Lawrence Olivier a la cabeza, que además de interpretar a Shakespeare sobre el escenario, lo interpretó en las películas Enrique V (1944), Hamlet (1949), Ricardo III (1955) y Otelo (1985).

  También forman parte de la historia del cine las adaptaciones del director Orson Welles, que además son interpretadas por él: Macbeth (1948), Otelo (1953), y Campanadas a medianoche (1966), basada en Enrique IV (partes I y II), Enrique V, Ricardo III y Las alegres comadres de Windsor.

  Ya en época más reciente, el actor y director británico Kenneth Branagh ha dirigido e interpretado varias películas basadas en obras de Shakespeare, como Enrique V (1989), Mucho ruido y pocas nueces (1993), Hamlet (1996) y Trabajos de amor perdidos (2000).

  Además, el cine ha adaptado a otras épocas y situaciones las tramas de las piezas de Shakespeare. Tal vez los dos ejemplos más brillantes son Ran (1985), de Akira Kurosawa, que lleva el argumento de El rey Lear al Japón del siglo XVI, y West side story (1961), que sitúa la historia de Romeo y Julieta en el Nueva York del siglo XX.

http://www.youtube.com/watch?v=rGEbCemKatY&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=dZ4FlET18bE&feature=related

WILLIAM SHAKESPEARE


    De la vida de uno de los más grandes genios que ha dado la literatura universal, no son muchos los datos seguros que se poseen. Nació en Stratford-onAvon en 1564, fue hijo de un comerciante acomodado. Poco se sabe de su formación académica, lo más probable es que realizara estudios primarios en la escuela de su ciudad y que la abandonara pronto para trabajar como aprendiz de algún oficio. Se sabe que se casó a los 18 años y que pronto se vio con 3 hijos. Durante años su pista se esfuma y reaparece en Londres en 1592, cuando comenzó a ser conocido como actor y autor. Formó parte de varias compañías teatrales, incluida la más importante de ellas, protegida por el Lord Chamberlain. Sus éxitos se sucedieron y pronto alcanzó una posición económica desahogada, hasta el punto de que en 1599 ya había creado su propia compañía, con la que se instaló en el teatro The Globe. Durante estos primeros años en Londres, se dedicó especialmente al drama histórico y a la comedia, en ocasiones refundiendo obras de otros autores coetáneos o tomando como punto de partida obras de otras épocas y literaturas.
   El cambio de siglo fue un punto de inflexión en la producción de Shakespeare. Su obra abandonó el tono cómico y se adentró en terrenos sombríos y de una profundidad sobrecogedora. Fue la etapa de sus más grandes tragedias ("Hamlet", "Otelo", "El rey Lear", "Macbeth"). Solo "Romeo y Julieta", tragedia igualmente grandiosa, fue creada en su etapa anterior.
   Pasados unos años volvió a dar un giro en su carrera, regresando a la comedia. Su última obra, "La Tempestad", que figura también entre sus mejores creaciones es de 1611.
   De todo este tiempo en el que Shakespeare daba al teatro algunas de las más importantes obras de la historia, se ignoran los detalles íntimos de su vida. Sí se sabe que en los últimos años vivió retirado en su ciudad natal, donde había adquirido importantes propiedades. Murió el 23 de abril de 1616.

EL TEATRO DE SHAKESPEARE

   Las 37 obras que conforman la producción dramática de Shakespeare constituyen tal vez el legado más impresionante de las letras inglesas. Su singularidad no se debe, sin embargo, a los planteamientos y los esquemas con que construía sus obras (para los que asumió las directrices que impuso el teatro isabelino) ni a la originalidad de las historias que abordaba, tomadas la mayoría de obras anteriores. Su grandeza hay que buscarla en:

a) Su estilo es asombrosamente rico: el dominio extraordinario de la lengua inglesa que el autor muestra le permite abarcar con maestría desde la expresión más exquisita y sublime hasta el gracejo del habla popular.

b) Tan potente riqueza estilística se puso al servicio de una aguda capacidad para impulsar los resortes de la emoción, de manera que el espectador no puede permanecer indiferente ante las palabras de sus personejes.

c) Elevó a sus criaturas a la categoría de personajes universales, al encarnar las pasiones más arrebatadoras (amor, celos, envidia, ambición...), pero sin someterlos al corsé deshumanizador de los prototipos.

d) Particularmente valiosa es su concepción del personaje cómico (clown) como contrapunto de los personajes más graves. Si en otros autores este personaje sirve para poner la nota cómica y aliviar la tensión de las situaciones dramáticas, en Shakespeare adquiere otra dimensión: sus intervenciones, sin perder el tono irónico, alcanzan en ocasiones auténtica hondura filosófica, de modo que el humor es con frecuencia más amargo que burlesco y la tensión dramática no se aligera, sino que se refuerza.

LAS COMEDIAS
 
   El enredo de raíz clásica (Plauto, Terencio) e italiana fue el punto de partida para la creación de las comedias de Shakespeare. En ellas el autor estudia todas las clases sociales, por lo que constituyen un reflejo de la sociedad. Sin embargo, sus personajes están lejos de ser meros estereotipos, sino criaturas de carne y hueso perfectamente individualizadas. Sin pretender ser aleccionadoras, de sus comedias se infieren los peligros de las actitudes nocivas, pero siempre se resuelven felizmente.
    Son buena muestra de todo ello las comedias de la primera etapa del autor, entre las que destacamos "La comedia de las equivocaciones", "El mercader de Venecia", "La fierecilla domada", "Sueño de una noche de verano", "Las alegres comadres de Windsor"...Aunque predomina en las tragedias el tono burlesco, algunas de ellas se tiñen de gravedad y melancolía. Es lo que se observa en las comedias que escribió en la misma época de sus grandes tragedias: "A buen fin no hay mal principio", "Medida por medida".  De su última estapa destaca "La Tempestad", en la que la fantasía y la magia colman de lirismo una obra optimista y serena.


LAS OBRAS HISTÓRICAS

  Una de las fuentes principales en el desarrollo del teatro isabelino fue la propia historia de Inglaterra. El pueblo inglés, que vivía con el reinado de Isabel I una relativa situación de paz, reclamaba con verdadero entusiasmo ahondar en el pasado cruento y belicoso de su país. Shakespeare no fue insensible a esta demanda, y escribió diez piezas históricas, entre dramas y tragedias, la mayoría durante la última década del siglo XVI: "Enrique IV", "Ricardo III", "Ricardo II", etc. El interés de estas obras no radica ya en las circunstancias o los episodios concretos del pasado, sino en la pasión con que se presentan las ambiciones humanas, relacionadas con el poder.

LAS OBRAS ROMANAS

  Los entresijos del poder también fueron sondeados por Shakespeare en la historia de Roma. Tampoco interesa aquí lo puramente histórico, sino la profundización en los conflictos internos de los personajes. La tiranía, la justicia, el deber patriótico son algunos de los temas sobre los que reflexiona el autor en estas obras, en ocasiones sacudidas por un vendaval de violencia: "Tito Andrónico", "Julio César"...

martes, 11 de enero de 2011

EXAMEN DE RECUPERACIÓN

EL EXAMEN DE RECUPERACIÓN DE LA ASIGNATURA SE RETRASA AL VIERNES 14 DE ENERO

EL TEATRO ISABELINO EN INGLATERRA. AUTORES

  Dado que el Renacimiento se desarrolló en Inglaterra más tarde que en el resto de Europa, las manifestaciones literarias medievales se prolongaron hasta bien entrado el siglo XVI. El teatro no fue una excepción, y durante la primera mitad de este siglo predominó un teatro religioso de procedencia medieval. Sin embargo, como también ocurrió en España, se fueron abriendo paso poco a poco un teatro cortesano, que se representaba en las Universidades, y un teatro popular. Este último sería el que acabaría triunfando, y dando lugar al teatro isabelino inglés, que cubre las dos últimas décadas del siglo XVI y casi toda la primera mitad del siglo XVII. La denominación se debe a que se gestó durante el reinado de Isabel I (1559-1603), aunque también se extendió a los reinados de Jacobo I (1603-1625) y de Carlos I (1625-1649).

A. LOS TEATROS Y EL PÚBLICO


    El teatro popolar inglés comenzó a representarse en escenarios improvisados, como los patios de posadas, a los que acudía un público variopinto. Pero al iniciarse el ciclo isabelino ya existían lugares expresamente construidos para las representaciones teatrales. Los más importantes se edificaron en las proximidades de Londres, ya que dentro de la ciudad el teatro estaba prohibido. Especialmente destacados fueron The Swan, de forma circular, y The Globe, de forma hexagonal. Estas formas permitían que la mayor parte del público se distribuyera en el patio central del edificio, al aire libre, en torno del escenario que ocupaba parcialmente lo que hoy sería el patio de butacas. Las representaciones se hacían solo en las temporadas de clima benigno.
   Del mismo modo que en los corrales de comedias españoles, el público de estos teatros estaba integrado por gente de toda condición, con un predominio del estamento popular, por lo que sus gustos, al margen de los preceptos clasicistas, se imponían. Era un público que reclamaba diversión y emoción, y a estas exigencias se entregaron sin resistencia todos los autores.

                                
B. CARACTERÍSTICAS DEL TEATRO ISABELINO

   1. Se transgreden las unidades aristotélicas de lugar, tiempo y acción.
   2. Se mezcla la tragedia con la comedia.
   3. Se mezclan, igualmente, los personajes nobles con los plebeyos.
   4. En una misma obra pueden alternar el verso y la prosa.

  Circunscritas al drama o a la tragedia, merece especial atención la creación de piezas de tema histórico, que generaron un apasionado interés por el pasado, a menudo agitado y violento, de Inglaterra.

C. PRINCIPALES AUTORES

 A causa del interés del público por la renovación constante de las novedades teatrales, sería muy extensa la nómina de autores que se podrían citar. En cuanto a la autoría de las obras, es difícil atribuirla con seguridad en un número elevado de ellas, poque con frecuencia una misma pieaza podía ser escrita por varios autores; además, era frecuente que una obra fuera refundición de otra anterios, ya que no existía una conciencia arraigada de la propiedad sobre la creación dramática.

Thomas Kyd (1558-1594): fue uno de los primeros representantes del teatro isabelino. A él se debe una de las obras que marcaron el camino de la "tragedia de venganza", la "Tragedia española", que pudo ser la base para que Shakespeare escribiera "Hamlet".

Christopher Marlowe (1564-1593): en cuya biografía se encuentran muchos puntos oscuros y misteriosos (episodios de espionaje, muerte violenta no del todo esclarecida...), fue quizá el mejor dotado de los dramaturgos anteriores a Shakespeare. Destaca, sobre todo, por su "Tragedia del doctor Fausto" (1558), primera versión teatral de la leyenda alemana que siglos después elevaría Goethe a la categoría del mito. Siguieron a esta obra "El judío de Malta" y "Eduardo II", que sirvieron a Shakespeare para la composición de "El mercader de Venecia" y "Ricardo II".

Benjamin Jonson (1572-1637): fue amigo de Shakespeare y actor como él. Alternó la poesía y el teatro: como poeta fue laureado en fecha imprecisa, y como dramaturgo triunfó en los teatros durante más de veinte años, especialmente como autor de comedias. A este género pertenece su obra más destacada, "Volpone", de tema misantrópico, una obra maestra del humor.



lunes, 10 de enero de 2011

EL TEATRO CLÁSICO FRANCÉS DE LOS SIGLOS XVI Y XVII. AUTORES


PIERRE CORNEILLE

   Corneille (1606-1884) tuvo sus primeros éxitos con un teatro que no contemplaba los preceptos, hasta que en 1636 se representó su obra "El Cid", inspirada en "Las mocedades del Cid" de Guillén de Castro. La obra obtuvo gran éxito, pero también suscitó una enconada polémica, ya que los preceptistas le reprocharon que no se ajustara a las normas clásicas, en un momento en el que el Clasicismo se imponía con fuerza. El dramaturgo aceptó las críticas y en sus siguientes obras acató los preceptos que se le demandaban. Escribió entonces sus mejores tragedias: "Horacio", "Cinna" y "Poliuto". 
   También fue un importante comediógrafo. En este terreno destacan "Mélite" y "El mentiroso" (imitando "La verdad sospechosa" de Ruiz de Alarcón). Recibió importantes reconocimientos, pero hacia la mitad de siglo su fuerza creadora se fue debilitando y, aunque aún escribió numerosas obras, no volvió a obtener el éxito conseguido con las anteriores. 
    A Corneille se le reconoce el mérito de haber diseñado el modelo de la tragedia francesa, que posteriormente desarrolló y mejoró Jean Racine, más joven que él. 


JEAN RACINE

   La educación jansenista de Jean Racine (1639-1699), de una acentuada severidad moral, lo marcó profundamente en su concepción de la tragedia, impregnada siempre de un grave pesimismo. Sus personajes viven siempre insalvables dramas interiores provocados por pasiones irrefrenables. De este modo, el amor aparece en sus tragedias como un sentimiento destructivo marcado por la fatalidad.
   El estilo de sus tragedias es elevado, sobrio y elegante, y están estructuradas con un rigor absoluto; todos los elementos dramáticos están estrictamente al servicio de la acción, la cual plantea una única crisis conducida con mano segura hacia un desenlace inexorable y desgraciado.
    Aunque su producción literaria es abundante, la creación de sus más grandes tragedias se concentra en unos pocos años: "Andrómaca" (1667), "Británico" (1669), "Berenice" (1670), "Ifigenia" (1674) y la que se considera su obra maestra, "Fedra" (1677).


JEAN-BAPTISTE POQUELIN, MOLIÈRE

   Jean-Baptiste Poquelin, más conocido por el seudónimo de Molière (1622-1673), está considerado como uno de los grandes dramaturgos de todos los tiempos. Nació en París en 1622; hijo de un tapicero real, recibió una esmerada formación con los jesuitas, lo que le auguraba un porvenir acomodado, pero a los 20 años renunció a él para dedicarse al teatro. Con 21 años fundó junto a la familia Béjart su propia compañía teatral, con la que recorrió Francia, alternando el oficio de actor con la creación de sus propias obras. Tras su regreso a París en 1658, comenzó a obtener sus primeros éxitos con divertidas farsas en las que ya se entreveían las comedias de caracteres, que acabaron por consagrarlo. Su crítica social le granjeó enconadas enemistades; sin embargo, gozó de la protección de Luis XIV. En 1673, durante una representación de "El enfermo imaginario", sufrió un ataque y murió pocas horas después
  Molière es el creador de la comedia moderna, en la que funde los elementos cómicos de la farsa tradicional francesa e italiana (la Commedia dell' arte) con la descripción de los vicios y las virtudes de la sociedad de su tiempo y  un penetrante análisis de la psicología de sus personajes ( todos ellos verosímiles y reconocibles por el público). Estos elementos se ensamblan con una extraordinaria habilidad teatral, a través de diálogos muy vivaces.
 Aunque tuvo que doblegarse a las normas clásicas, no lo hizo sin advertir que una comedia podía ser excelente sin respetarlas. Su objetivo era el de divertir al gran público («la gran regla de todas las reglas es gustar»), pero, por medio de la diversión, consiguió hacer una crítica de la falsedad e hipocresía de su época. Conocedor y admirador de la comedia latina de Plauto, dio vida a una serie de personajes y de debilidades humanas a los que pone en ridículo en sus obras: el avaro amante del dinero en "El avaro"; el nuevo rico, en "El burgués gentilhombre"; la mujer pedante y pretenciosa en "Las preciosas ridículas"; el médico de lenguaje oscuro, en "El médico a palos" o en "El enfermo imaginario" y, por último, la religiosidad hipócrita, en el "Tartufo". Esta obra fue prohibida por el arzobispo de París por impía, y "La escuela de las mujeres", una apología de la tolerancia y la libertad de educación, fue acusada de licenciosa e inmoral.
  En algunos textos, la sátira de Molière se tiñe de amargura y pesimismo, lo que da lugar a las llamadas «obras graves»: el ya mencionado "Tartufo";"El misántropo", que recrea el tipo de quien siente odio hacia el ser humano y la sociedad, y el "Don Juan o el festín de piedra", en el que el personaje de Tirso de Molina  se convierte en un joven rebelde, frío y analítico que se complace  en transgredir todas las normas éticas.

miércoles, 5 de enero de 2011