miércoles, 23 de marzo de 2011

"ANNABEL LEE" CANCIÓN DE RADIO FUTURA BASADA EN UN POEMA DE EDGAR ALLAN POE

http://www.youtube.com/watch?v=BuZMhbU5TPY

"VANKA" DE ANTON CHÉJOV

Vanka Chukov, un muchacho de nueve años, a quien habían colocado hacía tres meses en casa del zapatero Alojin para que aprendiese el oficio, no se acostó la noche de Navidad.
      Cuando los amos y los oficiales se fueron, cerca de las doce, a la iglesia para asistir a la misa del Gallo, cogió del armario un frasco de tinta y un portaplumas con una pluma enrobinada, y, colocando ante él una hoja muy arrugada de papel, se dispuso a escribir.
      Antes de empezar dirigió a la puerta una mirada, en la que se pintaba el temor de ser sorprendido, miró al icono obscuro del rincón y exhaló un largo suspiro.
      El papel se hallaba sobre un banco, ante el cual estaba él de rodillas.
      «Querido abuelo Constantino Makarich, —escribió—: Soy yo quien te escribe. Te felicito con motivo de las Navidades y le pido a Dios que te colme de venturas. No tengo papá ni mamá; sólo te tengo a ti..."
      Vanka miró a la obscura ventana, en cuyos cristales se reflejaba da bujía, y se imaginó a su abuelo Constantino Makarich, empleado a la sazón como guardia nocturno en casa de los señores Chivarev. Era un viejecillo enjuto y vivo, siempre risueño y con ojos de bebedor. Tenía sesenta y cinco años. Durante el día dormía en la cocina o bromeaba con los cocineros, y por la noche se paseaba, envuelto en una amplia pelliza, en torno de la finca, y golpeaba de vez en cuando con un bastoncillo una pequeña plancha cuadrada, para dar fe de que no dormía y atemorizar a los ladrones. Acompañábanle dos perros: Canelo y Serpiente. Este último se merecía su nombre: era largo de cuerpo y muy astuto, y siempre parecía ocultar malas intenciones; aunque miraba a todo el mundo con ojos acariciadores, no le inspiraba a nadie confianza. Se adivinaba, bajo aquella máscara de cariño, una perfidia jesuítica.
      Le gustaba acercarse a la gente con suavidad, sin ser notado, y morderla en las pantorrillas. Con frecuencia robaba pollos de casa de los campesinos. Le pegaban grandes palizas; dos veces había estado a punto de morir ahorcado; pero siempre salía con vida de los más apurados trances y resucitaba cuando le tenían ya por muerto.
      En aquel momento, el abuelo de Vanka estaría, de fijo, a la puerta, y mirando las ventanas iluminadas de la iglesia, embromaría a los cocineros y a las criadas, frotándose las manos para calentarse. Riendo con risita senil les daría vaya a las mujeres.
      —¿Quiere usted un polvito? —les preguntaría, acercándoles la tabaquera a la nariz.
      Las mujeres estornudarían. El viejo, regocijadísimo, prorrumpiría en carcajadas y se apretaría con ambas manos los ijares.
      Luego les ofrecería un polvito a los perros. El Canelo estornudaría, sacudiría la cabeza, y, con el gesto huraño de un señor ofendido en su dignidad, se marcharía. El Serpiente, hipócrita, ocultando siempre sus verdaderos sentimientos, no estornudaría y menearía el rabo.
      El tiempo sería soberbio. Habría una gran calma en la atmósfera, límpida y fresca. A pesar de la obscuridad de la noche, se vería toda la aldea con sus tejados blancos, el humo de las chimeneas, los árboles plateados por la escarcha, los montones de nieve. En el cielo, miles de estrellas parecerían hacerle alegres guiños a la Tierra. La Vía Láctea se distinguiría muy bien, como si, con motivo de la fiesta, la hubieran lavado y frotado con nieve...
      Vanka, imaginándose todo esto, suspiraba.
      Tomó de nuevo la pluma y continuó escribiendo:
      «Ayer me pegaron. El maestro me cogió por los pelos y me dio unos cuantos correazos por haberme dormido arrullando a su nene. El otro día la maestra me mandó destripar una sardina, y yo, en vez de empezar por la cabeza, empecé por la cola; entonces la maestra cogió la sardina y me dio en la cara con ella. Los otros aprendices, como son mayores que yo, me mortifican, me mandan por vodka a la taberna y me hacen robarle pepinos a la maestra, que, cuando se entera, me sacude el polvo. Casi siempre tengo hambre. Por la mañana me dan un mendrugo de pan; para comer, unas gachas de alforfón; para cenar, otro mendrugo de pan. Nunca me dan otra cosa, ni siquiera una taza de té. Duermo en el portal y paso mucho frío; además, tengo que arrullar al nene, que no me deja dormir con sus gritos... Abuelito: sé bueno, sácame de aquí, que no puedo soportar esta vida. Te saludo con mucho respeto y te prometo pedirle siempre a Dios por ti. Si no me sacas de aquí me moriré.»
      Vanka hizo un puchero, se frotó los ojos con el puño y no pudo reprimir un sollozo.
      «Te seré todo lo útil que pueda —continuó momentos después—. Rogaré por ti, y si no estás contento conmigo puedes pegarme todo lo que quieras. Buscaré trabajo, guardaré el rebaño. Abuelito, te ruego que me saques de aquí si no quieres que me muera. Yo escaparía y me iría a la aldea contigo, pero no tengo botas, y hace demasiado frío para ir descalzo. Cuando sea mayor te mantendré con mi trabajo y no permitiré que nadie te ofenda. Y cuando te mueras, le rogaré a Dios por el descanso de tu alma, como le ruego ahora por el alma de mi madre.
      «Moscú es una ciudad muy grande. Hay muchos palacios, muchos caballos, pero ni una oveja. También hay perros, pero no son como los de la aldea: no muerden y casi no ladran. He visto en una tienda una caña de pescar con un anzuelo tan hermoso que se podrían pescar con ella los peces más grandes. Se venden también en las tiendas escopetas de primer orden, como la de tu señor. Deben costar muy caras, lo menos cien rublos cada una. En las carnicerías venden perdices, liebres, conejos, y no se sabe dónde los cazan.
      «Abuelito, cuando enciendan en casa de los señores el árbol de Navidad, coge para mí una nuez dorada y escóndela bien. Luego, cuando yo vaya, me la darás. Pídesela a la señorita Olga Ignatievna; dile que es para Vanka. Verás cómo te la da.»
      Vanka suspira otra vez y se queda mirando a la ventana. Recuerda que todos los años, en vísperas de la fiesta, cuando había que buscar un árbol de Navidad para los señores, iba él al bosque con su abuelo. ¡Dios mío, qué encanto! El frío le ponía rojas las mejillas, pero a él no le importaba. El abuelo, antes de derribar el árbol escogido, encendía la pipa y decía algunas chirigotas acerca de la nariz helada de Vanka. Jóvenes abetos, cubiertos de escarcha, parecían, en su inmovilidad, esperar el hachazo que sobre uno de ellos debía descargar la mano del abuelo. De pronto, saltando por encima de los montones de nieve, aparecía una liebre en precipitada carrera. El abuelo, al verla, daba muestras de gran agitación y, agachándose, gritaba:
      —¡Cógela, cógela! ¡Ah, diablo!
      Luego el abuelo derribaba un abeto, y entre los dos le trasladaban a la casa señorial. Allí, el árbol era preparado para la fiesta. La señorita Olga Ignatievna ponía mayor entusiasmo que nadie en este trabajo. Vanka la quería mucho. Cuando aún vivía su madre y servía en casa de los señores, Olga Ignatievna le daba bombones y le enseñaba a leer, a escribir, a contar de uno a ciento y hasta a bailar. Pero, muerta su madre, el huérfano Vanka pasó a formar parte de la servidumbre culinaria, con su abuelo, y luego fue enviado a Moscú, a casa del zapatero Alajin, para que aprendiese el oficio...
      «¡Ven, abuelito, ven! —continuó escribiendo, tras una corta reflexión, el muchacho—. En nombre de Nuestro Señor te suplico que me saques de aquí. Ten piedad del pobrecito huérfano. Todo el mundo me pega, se burla de mí, me insulta. Y, además, siempre tengo hambre. Y, además, me aburro atrozmente y no hago más que llorar. Anteayer, el ama me dio un pescozón tan fuerte, que me caí y estuve un rato sin poder levantarme. Esto no es vivir; los perros viven mejor que yo... Recuerdos a la cocinera Alena, al cochero Egorka y a todos nuestros amigos de la aldea. Mi acordeón guárdale bien y no se lo dejes a nadie. Sin más, sabes te quiere tu nieto
VANKA CHUKOV.
      Ven en seguida, abuelito.»
      Vanka plegó en cuatro dobleces la hoja de papel y la metió en un sobre que había comprado el día anterior. Luego, meditó un poco y escribió en el sobre la siguiente dirección:
      «En la aldea, a mi abuelo.»
      Tras una nueva meditación, añadió:
      «Constantino Makarich.»
      Congratulándose de haber escrito la carta sin que nadie se lo estorbase se puso la gorra, y, sin otro abrigo, corrió a la calle.
      El dependiente de la carnicería, a quien aquella tarde le había preguntado, le había dicho que las cartas debían echarse a los buzones, de donde las recogían para llevarlas en troika a través del mundo entero.
      Vanka echó su preciosa epístola en el buzón más próximo...
      Una hora después dormía, mecido por dulces esperanzas.
      Vio en sueños la cálida estufa aldeana. Sentado en ella, su abuelo les leía a las cocineras la carta de Vanka. El perro Serpiente paseábase en torno de la estufa y meneaba el rabo...

PELÍCULA SOBRE "LOS HERMANOS KARAMAZOV". ALICIA RABADÁN

   Para a los que os interese y os llamara la atención la obra de Dostoyeski, "Los hermanos Karamaròv", hay una película que más o menos se aproxima bastante al conflicto entre el bien y el mal, se llama "Los Elegidos". También la podéis encontrar como "Boondock Saints". Os dejo el link en películasyonkis: http://www.peliculasyonkis.com/pelicula/los-elegidos-1999/ Por cierto, también hay segunda parte.

Un saludo.

jueves, 17 de marzo de 2011

ANTÓN CHÉJOV


  Nació el 29 de enero de 1860 en la ciudad de Taganrog, a orillas del mar de Azov, y murió el 15 de julio de 1904, en Alemania. Su padre tenía una tienda de comestibles, pero una desacertada administración le llevó a la ruina. En 1876, huyendo de los acreedores, se intaló con su familia en Moscú. En Taganrog quedó únicamente Antón, el cuarto de seis hermanos. Mientras terminaba el bachillerato, malvendía los restos del patrimonio para que la familia pudiera sobrevivir en Moscú. En 1879 se reúne con su familia en Moscú para ingresar en la facultad de Medicina. Esta época de estudiante coincide con unos años de gran agitación política, y consiguiente represión, en respuesta al asesinato del zar Alejandro II en 1881. Desde ese momento hasta el final de sus vidas, Chéjov tendría que mantener a su familia.
 Durante sus estudios colaboró en revistas de humor, a las que suministraba chascarrillos, crónicas de sucesos, reseñas teatrales, cuentos, incluso novelas de terror. Parte de estos relatos se integraron en su primer libro "Cuentos de Melpomene", "Relatos variopintos". Los personajes que pueblan estos cuentos son generalmente los humillados que tanto pululan por las páginas de los clásicos rusos, si bien Chéjov se muestra implacable con ellos: todos los escribanos, camareros, pequeños funcionarios, sin ningún sentido de la dignidad, se humillan hasta que se les presenta la oportunidad de convertirse en déspotas y tiranos. La realidad que refleja el autor es más falsa que cualquier ficción, pues a su vez falsea las relaciones humanas ("El gordo y el flaco", "La muerte de un funcionario").
   Al terminar los estudios, Chéjov ejerce la Medicina en diversos hospitales de la provincia de Moscú, pero siguió escribiendo y mejorando su técnica ("Saber escribir es saber tachar"). En 1886 recibió una carta de Dimitri Grigoróvich que le decidió a dedicar su vida a la Literatura. Así crea "La estepa", poublicada en 1888 en una revista literaria. Se trata de un "cuento largo" que no cumplió las expectativas. Con ella, Chéjov inicia la exaltación del cuento, género que elevará a la categoría de la gran literatura.
  Los relatos más notables de Chéjov fueron escritos en la década de los 90. Ahí aparecen hombres de voluntad vencida que protagonizan episodios igualmente malogrados, hombres que advierten que han fracasado, que han envejecido. Uno de estos personajes, símbolo de otros muchos, es el viejo profesor de "Una historia tediosa", cuya publicación sirvió a parte de la crítica para acusarle de indiferencia política.  
  En la primavera de 1890 emprende un viaje a la isla de Sajalín, en el océano Pacífico. El escritor ya estaba aquejado de tisis. Cuando en 1892 apareció "La sala nº6" los lectores vieron en el relato una representación a escala de la vida en Rusia. Por otro lado, su viaje dio lugar a las crónicas tituladas "La isla de Sjalín".  Se refuerza su antitolstoyanismo: "El sentido práctico y la justicia me dicen que en la electricidad y el vapor hay más amor hacia el hombre que en la castidad y en la abstinencia".
   En 1892 adquirió una tanquila villa al sur de Moscú. Allí desarrolló una gran actividad cultural, prestó ayuda médica gratuita, edificó escuelas y creó bibliotecas. Sus relatos de este periodo (su época cumbre) tienen como protagonistas a hombres de notables aspiraciones que van corrompiéndose debido al ambiente provinciano en el que está sumergidos hasta degradarse totalmente. Para Chéjov el hombre sólo puede comprar su felicidad mediante la pérdida de la inocencia, con la degradación intelectual y moral. Destacan los cuentos "La casa con mansarda", "El hombre enfundado", "La grosella espina". En 1899 publica una de sus obras maestras, "La dama del perrito".
   También escribió obras teatrales que intentaron renovar el teatro europeo. Se inicia con "Ivanov", cuyo estreno será un fracaso, pero, reescrita, conocerá el triunfo 2 años después; algunos relatos se transforman en piezas teatrales, como "El oso", "El camaleón". Destacan "El jardín de los cerezos", "Tío Vania".

   

sábado, 5 de marzo de 2011

EL REALISMO INGLÉS

CHARLES DICKENS: Dickens (1812-1865) nació en Portsmounth, en el seno de una familia modesta. A causa de las dificultades financieras (su padre fue encarcelado por deudas), tuvo que abandonar los estudios. Con 12 años, se convierte en empleado de una fábrica de botas.
  Más adelante, pudo estudiar tres años, hecho que le permitió trabajar para un abogado. Apasionado por la literatura, consiguió un lugar como estenógrafo de una revista. En 1836 publicó su primer libro de cuentos, titulado "Esbozos por Boz", bajo seudónimo. Un año más tarde, reveló su identidad en "Las aventuras de Pickwick", que obtuvo un éxito inmediato. Entonces emprendió numerosos viajes y se casó con Catherine Hogarth. En plena gloria, se separó de su mujer y dio conferencias por Inglaterra, Francia y EEUU. En 1865 un accidente de tren lo limitó físicamente. Murió en 1870 y fue enterrado con grandes honores en la abadía de Westminster. Algunas de sus obras más importantes son "Oliver Twist", "David Copperfield", "Grandes esperanzas".
  Hay que destacar que un rasgo característico de Dickens es la idealización, la ternura y el sentimentalismo lleno de bondad al que somete sus historias. Este sentimentalismo contrasta con la dureza de las situaciones que presenta, de forma que se puede concebir como una manera amable de denunciar la desigualdad social y la pobreza.
LAS HERMANAS BRONTË: Las hermanas Brontë constituyen una importante saga literaria: Emily, Charlotte y Anne. Eran hijas de un pastor anglicano, que les impuso una rígida disciplina. Pasaron prácticamente toda su infancia en Haworth. 
  Las tres tuvieron tendencia a la imaginación y a la ensoñación, difícil de compaginar con la vida real. Emily y Anne, por ejemplo, se inventaron un país imaginario llamado Gondal.
  La obra más importante de Emily es "Cumbres borrascosas" por la densidad de su escritura, el rigor de construcción y un romanticismo muy personal influido por el de Alemania.
  Charlotte publicó "Jane Eyre". La obra se considera parcialmente autobiográfica; Jane Eyre es, de alguna forma, una antiheroína: no es bella ni rica, pero posee una inteligencia con la que podrá sobrevivir en una sociedad conformista y despiadada. En este sentido, la obra también se puede alinear entre las primeras novelas feministas. 

HENRY JAMES: Nació en Nueva York y pasó su juventud entre Europa y EEUU, estudiando en Ginebra, Londres, Párís, Bonn y Harvard. En 1915, como forma de protesta contra la neutralidad americana a principios de la Primera Guerra Mundial, pidió y obtuvo la nacionalidad británica. 
  Comienza siendo un escritor realista, pero a lo largo de su carrera se interesó por diversos movimientos literarios. Respecto a su estilo, se caracteriza por el uso de oraciones largas y barrocas y por el uso abundante de descripciones. Sus obras más importantes son "Los europeos", "Washington Square", "Reverberator" y "Los embajadores".  

COMENTARIO DE TEXTO DE "MADAME BOVARY" [FECHA DE ENTREGA: MARTES 8 DE MARZO]



  


  
 Tenía Emma entonces quince años, y durante seis meses manchó sus manos el polvo de estos libros de los viejos gabinetes de lectura. Con Walter Scott aprendió cosas históricas, soñó con cofrecillos misteriosos, cuerpos de guardia, y hubiera querido vivir en algún viejo castillo feudal como aquellas castellanas de esbeto talle que, bajo el trébol de las ojivas, pasaban sus días con el codo en la piedra de la ventana y el mentón en la mano, esperando ver surgir del fondo del panorama un gallardo caballero de blanca pluma galopando sobre brioso corcel negro. Por entonces tuvo culto por María Estuardo y veneraciones llenas de entusiasmo por mujeres ilustres o inafortunadas: Juana de Arco, Eloísa, Inés Sorel, la bella Ferronnière y Clemencia Isaura, que, para ella, se destacaban como fúlgidos cometas en la inmensidad tenebrosa de la historia donde, además, se distinguían, pero perdidos entre sombras y sin relación entre sí, san Luis con su roble, Bayardo moribundo, las crueldades de Luis XI, la noche de san Bartolomé, la pluma del Bearnés, y el recuerdo constante de aquellos platos que tenían pintados en su fondo dibujos exaltando a Luis XIV. 

2.1 Exponga el contenido del fragmento y relaciónelo con la totalidad de la obra (puntuación máxima: 2 puntos).
2.2 Analice los aspectos formales del texto (puntuación máxima: 1 punto).
2.3 Comente la producción literaria del autor con especial atención a la obra seleccionada (puntuación máxima: 2
puntos).
2.4 Sitúe al autor en su contexto histórico-literario (puntuación máxima: 1 punto).

viernes, 4 de marzo de 2011

ESTUDIO SOBRE "MADAME BOVARY"

ARGUMENTO Y ESTRUCTURA:
Madame Bovary se divide en tres partes:
w       La primera parte consta  de 9 capítulos y se centra en el estudio psicológico de los dos personajes principales: Charles Bovary y Emma Rouault.
Relata los primeros años de vida de Charles Bovary, joven introvertido y poco ambicioso, dominado por su madre. Estudia medicina, pero su falta de interés y su escasa inteligencia lo convertirán en un médico mediocre. Sin demasiado convencimiento se casa con una mujer viuda mayor que él a la que no ama.  Sin embargo, en una visita médica conoce a Emma Rouault, hija de un labrador adinerado, y se queda prendado de su belleza. Meses después enviuda y decide pedirle la mano de su hija al señor Rouault. Emma, que recibió una educación exquisita en el convento de monjas y que se aficionó a la lectura de libros románticos, cree que por fin saldrá de una vida miserable y anodina y centra su ilusión en la boda con el médico. Así como Charles llega a la cima de su felicidad, Emma descubre pronto  que su vida matrimonial no tiene nada que ver con la vida de las heroínas de los libros. Casualmente, son invitados a un baile donde Emma descubre que la vida de los libros existe en la realidad, pero también comprende que esta vida le está negada a ella. Su estado anímico se resiente y Charles decide buscar otro destino para que su mujer se recupere. Emma se queda embarazada.
w       La segunda parte consta de 15 capítulos y describe la evolución psicológica de Emma y su primera infidelidad.
Los Bovary  llegan a Yonville donde son recibidos con gran expectación por todos los vecinos. Emma, que pensaba que allí podría ser feliz pronto se asfixia en el ambiente puritano y rutinario del pueblo. Ni siquiera el nacimiento de su hija Berthe llenará su vida. Como contraste, Charles es completamente feliz y enseguida se mimetiza con los aldeanos, para espanto de Emma. Esta empieza a sentirse atraída por el joven pasante, León, que comparte con ella el gusto por las artes. Aunque León intenta un acercamiento Emma no es capaz de engañar a su marido. León entonces decide cumplir su sueño y se marcha a París. Cae nuevamente en la depresión pero conoce a Rodolphe,  mujeriego, vividor y rico que se propone seducir a Emma consciente de la infelicidad de la mujer a lado de Charles, a quien él considera un patán.  Emma se enamora perdidamente de su amante, no guarda suficiente discreción, aunque Charles no  sospecha nada, gasta cada vez más, deseosa de estar a la altura de la clase social de Rodolphe. Este, que es un hombre independiente, acabará por sentirse atrapado por Emma y, cuando habían planeado escaparse juntos, la abandona. La joven cae entonces gravemente enferma. Meses después empieza a recuperarse y Charles, para animarla, la lleva a ver una obra de teatro a Rouen.
w        La tercera parte consta de 11 capítulos y narra el idilio entre Emma y León, el enfriamiento de sus relaciones y el desenlace de los excesos económicos de Emma; la horrible muerte de la protagonista por envenenamiento y la situación en la que quedan Charles y Berthe.
En Rouen  se encuentran casualmente con Léon. Este y Emma inician una apasionada historia de amor. Emma da rienda suelta a sus ansias de amor y riqueza y  gasta más de lo que tiene instigada por Lheureux, que conoce la relación de los jóvenes.  A Léon lo asusta el desenfreno de Emma y pone fin a la relación. Esta, acuciada por las deudas, que arruinan a Charles, y trastornada por su fracaso sentimental, decide poner fin a su vida. Se suicida tomando arsénico y muere tras una horrenda agonía. Charles cae en un abatimiento atroz, sobre todo tras descubrir las cartas que Léon enviaba a Emma. Un día su hija lo encuentra muerto y ella debe ir a vivir con una tía lejana.

PERSONAJES:
Emma Bovary: Hija de un labrador adinerado, recibe una educación exquisita que contrasta con el estilo de vida al que está condenada. La lectura de novelas románticas la hace ansiar un estilo de vida que su realidad social le impide. Emma desea ver colmados su necesidad de amor, de sexo satisfactorio y de riqueza material. Para ello, se rebela contra la rutina de la vida pueblerina en la que está atrapada; sin embargo, sus intentos están condenados al fracaso y a la incomprensión. El aburrimiento envuelve la vida de Emma, nada en su vida cotidiana la hace feliz: ni siquiera la llegada de su hija. Solo será feliz cuando su vida se parezca a la de las heroínas de ficción, es decir, durante sus relaciones extramatrimoniales, en las que consigue sentirse amada como estas. Sin embargo, sus amantes acaban cansándose de ella, incapaces de satisfacer sus necesidades  de amor (Rodolphe) y de lujo (Léon).
Pero, contrariamente a lo que se piensa, no son las deudas acumuladas y la consiguiente ruina familiar lo que provoca el suicidio de Emma (ella podría haberse prostituido al prestamista que detenta sus pagarés, ya que él mismo se lo propone). Se suicida porque comprende que no puede huir de una realidad por la que siente asco. Comprende que no puede vivir en esa realidad que no tiene nada que ver con lo que desea.  Con esta muerte Flaubert no está condenando a Emma. Él presenta una situación, un conflicto cuya única solución digna es la muerte.

Charles Bovary: su vida está organizada en torno a tres mujeres que llevan el nombre de Madame Bovary: su madre, autoritaria y posesiva; su primera mujer, celosa, posesiva y enfermiza; Emma, dominante y avasalladora. Ante ellas, Charles es un hombre empequeñecido, limitado, pasivo. Al lado de Emma es feliz. En su simpleza es incapaz de entender lo que sucede a su alrededor, a pesar de los muchos indicios. Su ignorancia provocará la compasión de algunos personajes y un irónico desprecio por parte de otros. El amor que sentía hacia Emma le impide asumir el fallecimiento de su esposa y muere.

LéonDupuis: Es un joven pasante de abogado, alma gemela de Emma: sentimental, sensible, amante del teatro, la música y la literatura. Infeliz como ella en el limitado universo de Yonville, cumple su sueño de vivir en París cuando Emma, de la que se enamora sinceramente, lo rechaza. Tras unos años de estancia en la capital, se instala en Rouen, donde coincide con Emma e inicia con ella una desenfrenada historia de amor. Él se ha convertido en un hombre serio, maduro, cuya experiencia vital lo ha alejado de los excesos sentimentales de las novelas románticas. Por eso no es capaz de seguir el ritmo de Emma, a la que le reprocha su desmedido afán de poseer bienes materiales para ser feliz. Por otra parte, al igual que Rodolphe, se siente incómodo ante la toma de iniciativas de la protagonista y el poco apego de Emma ante los asuntos reales, como, por ejemplo, el trabajo de Léon, que este descuida por los excesivos requerimientos de su amada.
“[...] en aquellos abrazos estrechos, Léon descubría un no sé qué inconcreto y siniestro que empezaba a insinuarse entre ellos, insidiosamente, como para separarlos.[...]todo lo que antes le entusiasmaba empezaba ahora a asustarlo un poco. Además se rebelaba contra la anulación progresiva de su personalidad y contra la tiranía de Emma, siempre triunfante sobre él.”

Rodolphe Boulanger: Noble rico dueño del castillo de la Huchette. Hombre mujeriego, frío y calculador. Tras una visita a casa del médico, Rodolphe queda impresionado por la belleza de Emma pero también repara en que  es una pieza fácil para él y no duda en seducirla:
“No parece persona de grandes alcances, seguro que está aburrida de él, con esas uñas tan sucias que lleva y la barba de tres días. Mientras que él anda por ahí trotando viendo enfermos, ella se quedará zurciendo calcetines.¡Se tiene que aburrir! le gustaría vivir en una ciudad grande, ir por las noches a bailar la polca.¡Pobre chica! Esta dando boqueadas en busca de amor como barbo recién sacado del río sobre la mesa de la cocina. Lo que es a esa, con tres meses de galanteo, seguro que la tenía a mis pies.”
Rodolphe es cínico y rudo, consciente de su posición superior. Y, aunque se siente atraído por la belleza externa de Emma, es incapaz de comprenderla, y los excesos sentimentales de esta y su iniciativa  le incomodan, ya que él hubiera deseado que fuese una mujer sumisa. Cuando se cansa de ella, la abandona sin preocuparse por sus sentimientos.

Monsieu Homais:Es el farmacéutico amigo de los Bovary. Es un  personaje petulante y pedante, es decir se cree superior a los demás y lo muestra alardeando de unos conocimientos que  no tiene. En realidad es un ser vulgar que se cree una autoridad en el limitado universo de su pueblo. Allí es un comerciante floreciente que se puede permitir dar a sus hijos una educación esmerada, aunque el comportamiento de estos desdice los beneficios de dicha educación. Se considera un hombre mundano, liberal, ateo, crítico con el sistema político conservador que impera y contra el cual despotrica constantemente, tanto de palabra como a través de la prensa. Sin embargo, acabará integrándose en él. De ello, Homais es el gran triunfador de la novela, que termina así:
“Desde la muerte de Bovary, ha habido otros tres médicos en Yonville, pero ninguno ha logrado arraigar allí, porque Homais les ha hecho la vida imposible. Tiene tanta clientela que no da abasto, las autoridades le consideran y la opinión pública está de su parte.
Acaba de ser condecorado con la Cruz de Honor.”

Madame Homais: Mujer del farmacéutico, simplona y sin ningún tipo de inquietud personal. Es feliz en su día a día cuidando a sus hijos, a los que malcría. Es una pueblerina que acepta pasivamente la realidad que le ha tocado vivir. En  todos los aspectos es la antítesis de Madame Bovary. Físicamente, es descuidada y carece de cualquier encanto personal. En un  momento de la historia Léon y Emma hablan de ella:
“Luego se puso a hablar de Madame Homais y de lo desaliñada que vestía, hasta el punto de que a veces le provocaba a uno la risa.
-¿Por qué? ¿Qué importa eso? – saltó Emma-. A una buena madre de familia los trapos la deben traer sin cuidado.
Y dicho esto volvió a sumirse en el silencio.”

Lheureux: Ususero sin escrúpulos que conduce a Emma hacia la ruina final.  Es un miserable comerciante cuya astucia le hace ver fácilmente la necesidad de Emma por los objetos materiales y la engatusa hábilmente para convertirla en su mejor clienta. Cuando, además, descubre sus infidelidades, la adentra en una telaraña de pagarés, a los que Emma, en su desenfreno, no podrá hacer frente. Es hipócrita y cruel.

Justin: Es el joven ayudante del farmacéutico. Está platónicamente enamorado de Emma y, a su pesar, la “ayuda” a conseguir el arsénico que la llevará a la muerte, ya que es él quien está a cargo de la farmacia cuando Emma entra y se toma el veneno. Es conmovedora la escena en la que Justín llora al anochecer junto a la tumba de Emma, mientras Rodolphe y Léon duermen despreocupadamente:
 “Rodolphe, que se había pasado el día de caza por el bosque para pasar el rato, a aquellas horas dormía apaciblemente en su castillo. Y allá lejos, Léon también se entregaba al sueño.
Pero había alguien más que seguía despierto a pesar de las horas que eran.
Junto a la tumba, entre los pinos, un chico lloraba de rodillas. Su pecho, sacudido por los sollozos, jadeaba en la penumbra oprimido por el peso de un dolor dulce como la luna e insondable como la noche.”


NARRADOR:
¿Quién cuenta la historia de Madame Bovary? varios narradores cuyas voces se relevan con tanta sutileza que el lector apenas nota los cambios de perspectiva y tiene la impresión de que el narrador es uno solo.
a)    Un narrador- personaje plural: el misterioso “nous”. Es el narrador que inicia el relato. Es alguien que está allí, en el aula en la que Charles entra precedido del director. Es un narrador que oye - y quizás participe en ellas-  las burlas con las que los demás reciben al muchacho  provinciano. Convive con Charles los años que este pasa en el colegio. Es un narrador testigo del que no sabemos nada que se esconde en un “nous” plural y general, como si fuese un narrador colectivo, como si se refiriese a un grupo de alumnos y no a un se individua, lo que  lo  mantiene aún mas  en el anonimato. Este narrador está presente solo en el primer capítulo y se desvanece imperceptiblemente para dar lugar a otro narrador, ya que se van a contar los antecedentes familiares de Charles, algo que el enigmático “nous” no puede conocer.

b)    Un narrador omnisciente: Es quien narra casi todo lo que ocurre. No forma parte del mundo narrado, es exterior a él y habla desde la 3ª persona del singular. Conoce tanto lo que sucede en el mundo exterior como la secreta intimidad de los personajes. Ese narrador sabe dosificar muy bien su información y, a veces, comunica datos al lector,  otras se los oculta hábilmente y, en muchas ocasiones, da voz a los personajes y actúa a través de sus pensamientos. Por es, en Madame Bovary no podemos hablar de un único narrador, sino de varios; o de uno solo que relata desde diferentes perspectivas:
b.1.- El narrador imparcial o invisible: En gran parte del relato, el narrador omnisciente actúa como un narrador objetivo, como un observador que no se deja ver: dice lo que ocurre pero no lo califica, se limita a transmitir la actuación de los personajes. Actúa como una cámara cinematográfica. Flaubert  pensaba que la obra de arte debía dar impresión de autosuficiencia y que para conseguirlo era indispensable que el narrador se esfumara. La invisibilidad le exige al narrador una actitud impasible frente a lo que narra, le prohíbe entrometerse en lo que narra para sacar conclusiones o dictar sentencias. Su función no es condenar ni absolver, sino describir. Flaubert piensa que toda  literatura con moraleja es intrínsecamente falsa. ¿Cómo muestra, entonces, su omnisciencia este narrador “invisible”? En  vez de opinar directamente encadena los episodios y elige ciertos acontecimientos, iluminando y oscureciendo la conducta de los personajes en los momentos oportunos, provocando ciertos diálogos, etc.  Pero hay momentos en los que este narrador omnisciente deja de ser invisible y ocupa el primer plano de la narración.
b.2.-El narrador-filósofo: a veces el narrador omnisciente deja de lado el relato para pronunciar sentencias filosóficas,  conclusiones morales o reglas de vida. Así sucede cuando Emma y Léon se encuentran de nuevo y el narrador muestra al joven, no ya como un muchacho tímido, sino como un hombre desenvuelto seguro de gustarle a Emma:
“Ante una parisina vestida de encaje[...], el pobre pasante se habría comportado como un niño encogido. Pero aquí en Rouen, en el barrio del puerto, ante a mujer de este medicucho de tres al cuarto, se sentía completamente a sus anchas y seguro de poderla deslumbrar. El aplomo depende del ambiente en que haya de ejercerse. En un entresuelo no habla uno de la misma manera que en un cuarto piso, [...]”

c)     El estilo indirecto libre. El gran aporte técnico de Flaubert consiste en acercar tanto el narrador omnisciente al personaje que las fronteras entre ambos se evaporan, hasta el punto de que el lector no sabe si aquello que el narrador dice proviene del relator invisible o del propio personaje que está monologando mentalmente:
“Pero, ¿cómo cortar todo aquello? Por muy humillada que se sintiera al darse cuenta de lo sórdida que era su felicidad, seguía aferrada a ella por rutina o por corrupción, y se le agostaba precisamente a fuerza de no querer soltarla y de desearla mayor. Le echaba en cara a Léon que había matado sus ilusiones, que la había defraudado.”
¿Quién piensa, el narrador o Emma? La astucia de Flaubert consiste en haber recortado la omnisciencia del narrador; ya no lo sabe todo,  su poder ha disminuido, es idéntico al de un personaje. Es un estilo empleado para narrar la intimidad (recuerdos, sentimientos, sensaciones, ideas) desde adentro, es decir, para acercar lo más posible al lector y al personaje. El estilo indirecto libre consigue una aproximación a la conciencia del personaje que Flaubert logra gracias al uso del pretérito imperfecto y de la interrogación.

TEMAS:
-         La insatisfacción y la rebeldía.
-         El sexo. Se percibe como
 Insatisfacción (Emma hacia su marido)
. Deseo satisfecho (Charles hacia Emma, después de la relación sexual reprimida con su primera mujer).
. Dominación (Emma frente a sus dos amantes, que se sitúan sexualmente en un plano de inferioridad respecto a ella, que toma la iniciativa y domina la relación).
-         El dinero.
(Estos tres temas son centrales y su desarrollo se puede extraer de lo comentado hasta ahora)
-         La violencia :En Madame Bovary la violencia impregna la historia y se manifiesta en muchos planos:
§   Su forma física con dolor y sangre:
- La operación, gangrena y amputación de la pierna de Hippolyte.
- El envenenamiento de Emma.
§   Su forma espiritual:
          - La minuciosa rapiña del mercader Lhereux.
          - El egoísmo y la cobardía (Rodolphe, León)
§   Sus formas sociales de animalización del ser humano por obra del trabajo vil y la explotación(La anciana Cahterine Leroux recibe, como premio a más de cincuenta años de trabajo cuidando animales en una granja, una medalla de plata que vale 25 francos)
         - El retrato de la vida provinciana.
Tanto Charles como Emma crecen en un ambiente aldeano del que ambos salen a la ciudad para mejorar su educación.  En el convento de monjas Emma aprende refinados modales, se aficiona a la música y sobre todo, gracias a las narraciones de una planchadora que trabaja en el convento, empieza a interesarse por las novelas románticas. Para  Charles su pasó por Rouen para estudiar no fue muy productivo, ya que, incapaz de entender las lecciones, prefiere estar en la taberna jugando al dominó. Cuando finalmente termina sus estudios se traslada a Tostes, una aldea cercana a la vivienda de Emma Rouault. Cuando se casan, Emma se asfixia, aburrida  en un ambiente aldeano junto a un marido simple:
“La conversación de Charles era plana como la acera de una calle, y los lugares comunes de todo el mundo, vestidos con su ropaje más vulgar, desfilaban por ella sin lograr suscitar emociones, risa ni ilusiones. Contaba que cuando estuvo viviendo en Rouen nunca había sentido curiosidad por ir al teatro para ver a los actores de las compañías parisinas. No sabía nadar, ni esgrima, ni manejar una pistola;”
Incapaz de seguir viviendo allí, Emma se consume y Charles decide instalarse en un pueblo grande, Yonville. Cree que allí su mujer será feliz. Sin embargo, Tostes y Yonville son dos pueblos gemelos: pequeños, ambos con una larga y  única calle en las que se alinean las casas de los vecinos, con sus personajes típicos y su vida monótona.
Yonville representa el retrato de una vida provinciana anodina y carente de inquietudes, gobernada por la rutina de las obligaciones domésticas. La vida gira en torno a ciertos acontecimientos populares como el Día de mercado o la Feria agrícola,  que suponen un auténtico estímulo para el pueblo, o la llegada de La Golondrina, el coche de caballos que comunica con Rouen y que levanta expectación entre los vecinos cada vez que llega con noticias y encargos de la ciudad.  Los centros de encuentro social en el pueblo son los dos establecimientos que se disputan su reducida clientela: El León de Oro, regentada por la señora Lefrançois y el Café Français  de Tellier; y la farmacia de Homais, que se encuentra enfrente. Estos son los únicos sitios de expansión social, centros de tertulias, aburridas y triviales.
Así como París es para Emma el sueño inalcanzable, Rouen es la ciudad  de vida diversa y múltiple donde la protagonista encuentra consuelo frente al sofocante mundo de aldea, de allí vienen las revistas y las novelas que le permiten soñar, de allí trae Lheureux los objetos y ropas con los que viste su vacío existencial. Allí hay bailes y espectáculos, hay gente bastante como para pasar inadvertida y poder vivir feliz su amor prohibido con Léon.



BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA:
PRADO  del, JAVIER (coord.): Historia de la literatura francesa. Cátedra. Crítica y estudios literarios. Madrid, 1994.
TORRE VILLALBA de la, ANTONIO (coord.): Literatura universal. Bachillerato Logse. Editorial Algaida. Madrid 1999.
VARGAS LLOSA: La orgía perpetua. Flaubert y “Madame Bovary”. Seix Barral.  Biblioteca de bolsillo. Barcelona, 1989.